La fundadora de ChezCarlita conversó con la Red Experta sobre su camino hasta llegar a convertirse en referente de vinos, gastronomía y viajes, y sobre cómo cualquier mujer puede empezar a aprender de vino sin sentir vergüenza.
Milenka Klaric recibió a Carla Urrunaga, ingeniera en alimentos, comunicadora especializada en vinos y fundadora de ChezCarlita, un proyecto que cumple 13 años y que hoy reúne vinos, gastronomía y viajes bajo un mismo sello.
El inicio de ChezCarlita
Carla es peruana de nacimiento y llegó a Chile hace más de 16 años por amor, tras conocer a su pareja. Su pasión por el vino venía desde antes de instalarse en el país, y encontró en Chile (uno de los grandes productores vitivinícolas del mundo) el terreno ideal para profundizar en el tema.
El nombre «ChezCarlita» (que muchos confunden con «chef») nació hace 13 o 14 años, cuando Carla dio el salto del mundo virtual al contacto directo con sus seguidores organizando almuerzos en su propia casa: cocinaba, servía los vinos y elegía los maridajes para grupos de seis a ocho personas, con lista de espera para inscribirse. Ese formato fue evolucionando hasta transformarse en la comunidad de vino y gastronomía que es hoy.
¿Hay que estudiar una carrera para dedicarse al vino?
Consultada sobre si es necesario estudiar formalmente para trabajar en el mundo del vino, Carla explica que todo depende del objetivo de cada persona. Existen periodistas especializados en vino, así como distintas certificaciones internacionales, como el WSET o el Wine Scholar Guild, que ella misma cursa, que suelen ser costosas y tienen enfoques distintos. La escuela de sommelier, por ejemplo, es la alternativa más adecuada para quienes quieren trabajar en sala o en restaurantes, mientras que certificaciones como el WSET responden más a un perfil comercial, útil para quienes trabajan en comunicaciones o en el área comercial del rubro.
Un problema común que Carla identifica en el comprador es el sentimiento de vergüenza al no saber qué vino elegir en el supermercado, o el temor de ir a catas sin tener conocimientos previos. Su propuesta busca ser el puente entre el mundo técnico de las escuelas de vino y el consumidor final, sin la presión de la certificación formal. De hecho, cuenta que algunos de sus propios alumnos, tras cursar certificaciones muy avanzadas, terminan sintiendo que perdieron la simpleza de disfrutar una copa sin tanto análisis.
Vino como ventaja competitiva, espacio de networking y mansplaining en el área
Para Carla, saber de vino puede ser una ventaja real para mujeres profesionales, ejecutivas y emprendedoras: abre las puertas a eventos, conversaciones y espacios de networking distintos, además de ser una herramienta social valiosa para hacer negocios.
En esa misma línea, se pronunció respecto a una dinámica que ha vivido de forma reiterada en el rubro, el mansplaining. Según cuenta, es común que hombres asuman que saben de vino por el solo hecho de ser hombres, incluso cuando le explican a ella, que cuenta con más de una década de formación y certificaciones, cómo «deberían» ser los vinos que toma.

Próximas actividades: cata de vinos peruanos y full day en Casa Silva
Carla invita a dos actividades este mes de agosto. El viernes 21 de agosto, a las 18:30 horas, realizará una cata de vinos peruanos centrada en la cepa quebranta, considerada el eslabón perdido entre las cepas blancas y tintas, con la que hoy se elaboran rosados secos de gran calidad. Carla desmiente la creencia de que los vinos peruanos son solo dulces o semisecos: en los últimos años la industria vitivinícola de Perú se ha desarrollado con blancos, rosados y tintos secos de excelente nivel.
El sábado 29 de agosto tendrá lugar un full day de visita a Casa Silva, en Colchagua.
Toda la información sobre estas y otras actividades (entre tres y ocho al mes) está disponible en Instagram, en la cuenta @chezcarlita.
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